jueves, 9 de febrero de 2012

Manzana

Laxante y astringente: La manzana cruda y con piel es rica en fibra soluble e insoluble, un nutriente que regula la función intestinal y previene el estreñimiento. Pelada y cocida proporciona pectina, un tipo de fibra soluble capaz de retener agua, lo que redunda en la mejora de la diarrea si se come en compota o asada sin piel. También tiene cualidad astringente si se come cruda, pero al rallarse, oscurece para que actúen los taninos, que tienen propiedades astringentes y aniinflamatorias.
Diabetes y colesterol: La acción sinérgica de varios compuestos de la manzana, redunda en resultados positivos si se incluye la manzana en la dieta terapéutica de personas con diabetes o dislipemias. En el ámbito clínico, la administración de polifenoles extraídos de las manzanas en forma de cápsulas o comprimidos ha demostrado la capacidad de regular el metabolismo de la grasa, con mejoras en el perfil plasmático del colesterol, así como en la reducción de la grasa visceral y en un retraso en la absorción de la glucosa en el tracto digestivo.
Protege del cáncer: Los extractos de compuestos antioxidantes de la manzana han demostrado, en laboratorio, influencia en la prevención del cáncer por distintos mecanismos: actividad antimutagénica, modulación del metabolismo carcinógeno, acción antioxidante y antiinflamatoria, actividad antiproliferativa.

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